Volatilidad

Volatilidad

La crisis que vivimos desde hace ya algunos años ha extendido, con razón, la sospecha de que no se trata simplemente de una ralentización de los factores que sostenían nuestro crecimiento económico y nuestro desarrollo social. Emerge cierta conciencia, especialmente entre las generaciones más jóvenes, que estamos ante un cambio de modelo cuyas consecuencias afectan a las percepciones sobre nuestro desarrollo y crecimiento profesional a largo plazo. Sentimos, aunque quizá no siempre lo manifestemos, que nuestros activos de conocimiento, experiencia y competencia están expuestos a la obsolescencia, frente al espectáculo de velocidad de cambio en la urgencia y las demandas del futuro previsible.

No cabe duda, hay que hacer frente a la angustia de la potencial pérdida de lo que sentíamos que en otro tiempo era la fuente de nuestra realización profesional – nuestro trabajo – mostrando el coraje necesario para ver en ello una nueva oportunidad para nuestra vida profesional. Seguramente nos sentimos algo escépticos a la hora de iniciar una nueva fase de “oportunidad” basándonos en nuestro esfuerzo “tradicional”: más conocimiento, más información, un nuevo “Master”… y las subsiguientes preguntas: ¿cuánto tiempo vamos a tomar prestado para ello de nuestra familia, nuestro ocio, nuestra vida más personal? ¿Con qué garantías de éxito? ¿Cuál es la información “relevante” que nos indicará algún camino a seguir?

El cansancio o la angustia frente a la volatilidad de lo que nos rodea no es una sensación nueva, todos la hemos vivido en otras fases de nuestra profesión. Aunque  sí lo es el vértigo inducido por la velocidad actual de cambio y transformación del futuro que se presenta ante nosotros. La acumulación de información, conocimiento, experiencia – el fondo de inversión de nuestros activos personales y profesionales – no parece que puedan asegurar el retorno de un futuro profesional más previsible.

Como siempre, hay muchísimo por hacer. Sobre todo, por descubrir. Hemos de confiar en nuestra capacidad, nuevamente. Nada ocurrirá al margen de nuestra atención e inteligencia, si tenemos que decidir un curso nuevo de aprendizaje y acción. Sin embargo, ante la enorme complejidad del presente, necesitamos hacer buenas preguntas y saber trabajar con ellas el tiempo necesario, sin tener todas las respuestas. ¿Puedo configurar mi futuro con las herramientas del pasado? ¿Me es posible saber cuándo estaré preparado nuevamente si desconozco mis futuros entornos de trabajo? ¿Hasta dónde quiero llegar en mi propia transformación? ¿Lo necesito, o lo quiero?

Revisitar nuestras capacidades, pero también a nosotros mismos, con nuevas perspectivas. Pensarlas es también actuar. Y pensar diferente, tarde o temprano, implica actuar de otra forma. Al igual que ocurre con la inspiración para el artista, será actuando y trabajando que recibiremos la visita de la confianza.

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Valeri Serret

Valeri Serret

Experto en Organización y Desarrollo del Talento

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